Yerel, Amor siempre
Hay acontecimientos que se precipitan sin pertenecer a algún orden preciso y por ende no guardan explicación alguna. Quizá tratan de desafiar la razón al responder a otra forma del sentir humano: el del instante preciso, la sincronicidad, esos vínculos que se presienten eternos dentro de la intemporalidad de ese tiempo que no existe, por eso ni irrumpen ni interrumpen, llegan y se expresan sin más.
Durante años no supimos de Yerel. Su camino había tomado otra dirección para transformarse en ese sensei notable, al que ni la presión ni la tensión de cualquier combate le restaban su fuerza de amor. Hacía mucho que ya no formaba parte de la escuela en la que inició su búsqueda interior. La vida, sencillamente, nos había llevado por senderos distintos y que solo hasta hoy sabemos que ni esa distancia nos separó.
Tras los terremotos en Caracas quisimos publicar y compartir una reflexión, por eso se pidió una fotografía para acompañarla. Entre muchas enviaron un par de imágenes en las que se reconocía Yerel, junto a su entrañable amigo Jhonnatan. En una se registraba el momento en el que —años atrás— fueron a recibir la donación de una escultura de Shiva para nuestro foco espiritual. Fue —precisamente— en un restaurante en Altamira, situado a pocos metros del edificio en escombros, sin que aún se supiera, en el que yacía el cuerpo sin vida de Yerel.
En ese momento desconocíamos —por completo— su desaparición. Sin embargo, aquella imagen llegó. No se buscó. Nos alcanzó. Y viéndolo ahí volvimos a sentirlo, a encantarnos, como siempre, con su sonrisa, y eso nos llevó a preguntarnos —ingenuamente— dónde y en qué andaría.
Ya cuando a través del mismo Jhonnatan supimos la situación y no se sabía desenlace cierto, la conmoción fue total. Solo podemos decir lo que nos hizo reconocer: Yerel había encontrado la manera de hacerse presente a través de la imagen finalmente publicada del Señor Shiva, impecable en la sede que tanto nos acogió en Caracas y fortaleció nuestro andar. Yerel avisó y dejó testimonio de su tránsito, para dejar saber que no fue ni sería un recuerdo del pasado. Atravesó tiempo y espacio para develar su partida. Cada quien interpretará este hecho desde el lugar que pueda y le dé su conciencia.
Quienes hemos caminado bajo la guía de la conciencia Babaji–Shiva sabemos que la verdadera conexión no depende de la cercanía física ni de los años de permanencia en este sendero. Existe un vínculo que queda inscrito en el ser cuando la luz entrelaza así, conectando los corazones. Eso jamás desaparece, porque la conciencia recuerda lo que la memoria humana olvida. La luz reconoce a quienes alguna vez la reconocieron.
No ha sido difícil comprender el por qué esa fotografía había llegado precisamente así. Con esto no estamos narrando ningún gesto humano: es divino. Con el paso de las horas, cuando conocimos la noticia, todo adquirió un orden exacto. Sentimos que, en el umbral de su partida, la memoria esplendorosa de ese fuego sagrado que juntos creamos había emergido en él. Y sentimos también que esa misma memoria convocaba a cumplir una tarea: reconocer y aceptar su tránsito y ofrecer su alma a las fuerzas de luz de este sendero. Por lo que correspondió acompañarlo en su tránsito y poner su nombre, su alma, su espíritu y su estela en manos de las Fuerzas de Luz que sostienen este linaje. Porque cuando un alma se asimila de esa forma a un principio de luz, esa luz responde.

Hoy, al consagrar sus cenizas, honramos su continuidad, su permanencia, así como lo que a partir de hoy es su transcendencia. Reconocemos que la conciencia jamás queda sepultada bajo los escombros de la materia y que aquello que un día despertó hacia lo esencial encuentra siempre, de manera extraordinaria y sublime, el camino hacia su fuente de luz.
Que las fuerzas de Babaji y Shiva reciban a ese "guerrero de la luz", que es Yerel, así como siempre se definió en sus expresiones y cantos. Que la llama propia, la que siempre avivó, permanezca íntegra en su viaje hacia la luz. Y que la paz de su alma y su conciencia le permitan atravesar el umbral que lo lleva a su inmortalidad.
Esta Escuela agradece y honra su presencia en nuestras vidas.
Mucho respeto y fuerza a sus familiares. Luz, luz y más luz. Amor, amor y más amor. ¡Amor siempre, Yerel! ¡Om Namaha Shivaya!
Mataji Shaktiananda y toda la Escuela Valores Divinos
El sismo y asistencia en Luz
Han sido días muy dolorosos. Corresponde levantar la cabeza y seguir. En ese sentido, la EVD, específicamente la sede de Caracas, pudo constatar los lamentables efectos del doble terremoto y activó un plan de asistencia, apuntalado por la Madre Shaktiananda, no solo para los iniciados —en especial los de la tercera edad—, sino también para los damnificados, aun cuando reinaba el descontrol y el caos.
El propósito consistió, aun cuando la magnitud de la tragedia no había sido percibida, en hacer donaciones directamente a los afectados, sin intermediarios en muchos de los casos. En otros, se aportaron a los centros de acopio alimentos no perecederos, medicinas, productos de higiene personal, entre otros insumos. Asimismo, se buscaron los mecanismos financieros para la ayuda económica.
La EVD agradece infinitamente a todas las personas que se sumaron al hermoso gesto de solidaridad, el cual ratifica los lazos de unión y, sobre todo, la toma de conciencia de cooperación hacia los que hoy necesitan de apoyo y recursos.
Sobre la Escuela Valores Divinos
La Escuela Valores Divinos es una federación de organizaciones sin fines de lucro fundada por Mataji Shaktiananda, en el año 2000. Transmite la enseñanza del Shiva Kriya Yoga en 12 países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, además de la modalidad online, en una propuesta de autoconocimiento abierta a toda persona. Junto a la enseñanza organiza actividades abiertas semanales y proyectos propios de estudios védicos, radio y publicaciones.
