Enseñanza SKY · Áreas de sabiduría
Geometría sagrada y el vehículo de luz
La geometría sagrada estudia las formas, proporciones y patrones matemáticos que subyacen a la estructura del universo.
La espiral de una galaxia y la de una concha marina responden a la misma progresión numérica. La disposición de los pétalos de una flor, la ramificación de un árbol y el orden de las semillas en un girasol siguen esa serie. La proporción áurea aparece en el cuerpo humano y en las configuraciones cristalinas de los minerales. Que las mismas medidas se repitan a todas las escalas de la naturaleza llevó a las antiguas tradiciones a comprender que la creación responde a un orden geométrico preciso, y que conocer ese orden es conocer las leyes que rigen la manifestación.

El conocimiento védico de las formas
La tradición védica desarrolló un conocimiento matemático notable para su época, basado en el principio preciso de que las medidas, las proporciones y las relaciones entre las partes determinan lo que cada forma es capaz de contener.
Esa comprensión se expresa en los yantras, diagramas geométricos que se emplean como soporte de la meditación. Un yantra representa un aspecto divino a través de su trazado, y se lo considera una representación más exacta que la imagen antropomórfica de esa misma deidad.
Geometría sagrada en la enseñanza SKY
El sistema SKY contiene los códigos de construcción de las formas sagradas del cuerpo cósmico, y ese conocimiento se integra a lo largo de los siete círculos.
La geometría del sistema interno
El cuerpo sutil tiene también una configuración geométrica. Los nadis, los centros energéticos y las corrientes que circulan entre ellos conforman una arquitectura precisa, y las técnicas de Kriya Yoga operan sobre ella. Las visualizaciones que acompañan cada kriya trabajan sobre los trayectos del prana y la activación de los chakras, conduciendo la energía según ese diseño.
El vehículo de luz
El desarrollo del vehículo de luz es uno de los propósitos del trabajo con la geometría sagrada. La tradición comprende que el ser humano tiene, además del cuerpo físico, una estructura lumínica que responde a las mismas leyes que rigen la creación. Cada círculo de la enseñanza aporta las formas y las frecuencias que corresponden a su nivel, y el vehículo se configura en la medida en que el trabajo interno avanza.