La escuela
Karma Yoga: el servicio voluntario
El karma yoga en la tradición védica
El servicio voluntario corresponde a lo que la tradición védica conoce como karma yoga, la vía de la acción desinteresada, una de las cuatro sendas clásicas del yoga, junto al bhakti, el jnana y el raja yoga. Su propósito es el mismo que el de las demás sendas: la disolución del ego. Toda acción movida por el deseo lo refuerza y deja impresiones en el subconsciente que condicionan la percepción y atan la conciencia al ciclo de causa y efecto. La acción desinteresada opera en sentido inverso.
El Bhagavad Gita dedica su tercer capítulo a esta enseñanza. Krishna le señala a Arjuna que nadie permanece un instante sin actuar, y que la inacción tampoco libera de las consecuencias, porque también es una forma de obrar. Lo que permite trascender la acción egoica es la conciencia con la que se actúa: cumplir en ley lo que a cada uno le corresponde según su propia naturaleza, poniendo todo el empeño y sin apego por sus frutos. Cada acción realizada de esta forma erosiona la identificación con el yo.
Principios del servicio en la EVD
Servir sirviéndose
La máxima que acompaña el servicio en la Escuela Valores Divinos es servir sirviéndose. Realizar la práctica diaria, dedicar tiempo al autoconocimiento y llevar la vida con conciencia constituye un servicio en sentido pleno, y es la prioridad de acción para toda alma. De esas acciones conscientes nacen relaciones más amorosas con uno mismo y con cuanto rodea: la familia, el trabajo, los vínculos cotidianos, la comunidad, la naturaleza.
Servicio y ayuda
Quien se ofrece a prestar ayuda parte de una premisa de separación, en la que alguien dispone de algo y lo entrega a quien padece una carencia. Esa distancia refuerza precisamente lo que el trabajo interno busca disolver, y alimenta la idea de sacrificio o de bondad aparente en la que se basa el ego espiritualizado. Cuando la acción se realiza de forma desinteresada, el mismo acto que se ofrece transforma a quien lo realiza.
Se ejerce con atención presente
La renuncia al resultado libera la atención de aquello que aún no sucede y la vuelve enteramente disponible para lo que se realiza. La práctica de la acción presente desarrolla precisión y cuidado en la tarea.
Se complementa con el sadhana
Las técnicas de Kriya Yoga otorgan la calma necesaria para actuar sin turbación. El servicio, a su vez, revela lo que la práctica en soledad muchas veces no permite observar: la impaciencia ante lo que no se elige, la necesidad de que el esfuerzo sea reconocido, la resistencia a las tareas que el ego considera menores.
El servicio en la EVD
La escuela es uno de los ámbitos donde el karma yoga puede ejercerse, aunque no es el primero ni el principal. Su lugar natural es la vida que cada uno ya tiene.
Entre las tareas de servicio que se desarrollan en la EVD se encuentran el cuidado de los espacios, la preparación de las ceremonias, el acompañamiento de las distintas actividades y la gestión administrativa. Una parte se dirige hacia las iniciativas que la escuela acompaña en las comunidades donde está presente. La posibilidad de realizar karma yoga en la EVD se abre para quienes ya han adelantado en el camino y comprenden por experiencia propia sus fundamentos. Cada persona define su dedicación y la revisa periódicamente con la coordinación de su área. El servicio se ofrece desde las posibilidades que cada persona sostiene atendiendo su trabajo, su familia y sus responsabilidades en curso. Las funciones que requieren dedicación completa están a cargo del equipo remunerado. Realizar servicio no genera ningún condicionante sobre el avance en los círculos. La contribución y el acceso a los materiales se rigen por criterios propios, iguales para todos los estudiantes. El servicio concluye cuando quien lo ofrece lo decide, sin necesidad de justificación y sin consecuencia alguna.